lunes, octubre 23, 2006

Sobre el alambre

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Aun no os he contado cómo es esto de trabajar como médico en un club de fútbol. Desde luego, sigue siendo medicina, pero una medicina diferente. Mi compañero, PJ, dice que es como caminar sobre el alambre. Y, pasados unos meses, he de darle toda la razón.

En un principio, entrar en un vestuario es decepcionante. Quizás se tiene idealizados a unos jugadores, que luego son personas de lo más corriente. Tienes ideas formadas de cómo será éste o aquél, y luego el tiempo de da o te quita la razón sobre tus ideas preconcebidas. Unas veces te confirman lo que te temías de determinados personajes, y otras veces te sorprendes agradablemente. Pero si tu trabajo es de médico debes de estar por encima de esas cosas. Tienes que tener claro tu puesto dentro del vestuario. En mi caso, es sencillo, puesto que siempre que he llegado a un trabajo nuevo, he tenido la misma actitud: "No he venido a hacer amigos, sino a trabajar, y si trabajando hago algún amigo, bienvenido sea".
Cercanía, sin pamplinas; seriedad sin amargura; predisposición sin servilismo.

Una vez cogido tu lugar en el vestuario (cosa que además hay que mantener día a día), te vas implicando en la dinámica del grupo. Te identificas con el equipo, llegas a ser parte de él, una parte especial y diferente, pero parte del equipo al fin y al cabo. Ir en el mismo barco, remar en la misma dirección. Compartir las alegrías y las penas. Dar apoyo a todo el mundo.

En lo esencialmente médico, es una medicina diferente, especial. Son unos pacientes muy especiales. El mundo del fútbol es un mundo de clichés. De costumbres adquiridas y casi inamovibles. De ideas muchas veces fijas. Nuestra labor, a la hora de modernizar la medicina del fútbol, es ir haciendo cambiar esas ideas. Ir haciendo ver que lo diferente no siempre es malo, y que lo de siempre no siempre es bueno. y ahí tienes que lidiar con jugadores, entrenador, preparador físico... utilleros...

Por otro lado, hay muchas cosas en juego. Muchas interferencias entre médico y paciente. Demasiadas presiones sobre el jugador, sobre el entrenador, sobre el médico. Debemos de jugar con los plazos de recuperación. ¿Cuándo es el momento de forzar? ¿Debe jugar este jugador, puede entrenar a tope?
En una persona normal, si te retrasas una semana no pasa gran cosa. En un equipo de fútbol una semana es un mundo. Si te precipitas, malo. Si te retrasas, malo. Y si encima las cosas no van bien al equipo... todo es peor. Debes de jugar con eso: con recuperar pronto, con recuperar bien del todo, con recuperar con ciertas garantías, con ir parcheando para que pueda jugar...

Lo que se dice ir sobre el alambre.

2 comentarios:

Cristina ( Vainielche) dijo...

Pues si, estoy de acuerdo contigo. Primeramente en lo de que, en un principio piensas que unas personas son de tal manera y luego son de otra. La verdad es que, viendolos así desde fuera pienso,pues X me parece que es así y no me cae bien o Y creo que es el mejor y seguro que luego conociendolos en persona son un mundo totalmente diferente. Por poner un ejemplo concreto, Victor gomis, yo le conocí hará un año o asi y me pareció una persona super modesta y buena,y por lo que puede parecer mediante su imagen cualquiera diría que es un chulito que se lo tiene creído... Pero no, vale, tiene sus cosas,jeje, como todos,pero es muy buen chico. ( Bueno, usted Dr. puede tener otra opinión, porque tiene más trato y estrecho con él).
Y en segundo lugar, respecto a lo del tiempo que necesitan para recuperarse y todo eso, tiene que ser dificil,puedes equivocarte y lo que pueda pasar depende de ti, es complicado,si.Pero todos confiamos en usted Dr., confiamos en su profesionalidad y la de todo el equipo médico ;)
Respecto a como va el equipo... uff... pero no podemos rendirnos.
Saludos!!!!

Ruth dijo...

En un equipo como el Elche, la presión se multiplica. Supongo que habrás dejado de escuchar a Pepe Morago, para que nadie te recuerde cómo van las cosas.