sábado, enero 14, 2006

Recetando

En la consulta, ya todo va volviendo a la normalidad. En ocasiones, a la anormal normalidad.
No me deja de resultar curioso el concepto de urgencia que tienen los pacientes. Es muy diverso. Partiendo de que urgencia está definido según la percepción del paciente o sus familiares...

Por ejemplo, a "G" le pareció urgente que mirase su analítica de la revisión anual de la empresa (realizada en Octubre).
Y a tantos y tantos pacientes añosos que les parece urgente que les haga las recetas de su arsenal terapéutico (aún quedándoles en casa).

Las recetas. ¿Sabíais que los médicos de familia hacemos más cosas aparte que recetar? Hay días que me siento máquina expendedora. La gente llega, saca su lista de medicamentos y la tarjeta sin apenas decir buenos días, recoge las recetas y se va.

Te dan ganas de decir con voz mecánica: "Sus recetas, gracias".

El otro día, después de ver del orden de 20 "urgencias", con el estómago retorcido por el hambre y tremendamente cansado, tuve el siguiente episodio: entra la mujer, se sienta y tira los recortes de los ¡más de 10! medicamentos que toma. Unos caen boca arriba, otros quedan boca abajo.
Todo esto sin pronunciar palabra.

Yo, pienso lo que pienso... ahueco la mano y comienzo a intentar voltear las etiquetas, mientras le digo a la mujer: "Vale, nos lo jugamos a los cromos... las que queden boca arriba le hago receta y las que queden boca abajo, no".
Yo creo que si me hubiese sacado la chorra en medio de la consulta la mujer no hubiese igualado la expresión de "Me ha tocado el médico loco".

Alegaré enajenación transitoria.

4 comentarios:

MAETTRA de Informática dijo...

A esta me refería...

Herrdoktor dijo...

Tus deseos son ordenes...

Negra Murguera dijo...

Tiene que ser medio frustrante haber estudiado tantos años para esto :(

Herrdoktor dijo...

Bueno, eso requiere un trabajo previo. Alguien habrá tenido que prescribir esos medicamentos. Lo demás depende de la educación de cada uno.

Pero sí que es cierto que hay días que te sientes como una máquina expendedora de recetas y hojas de consulta a especialista u hojas de análisis, y que resulta frustrante.

Pero hay aspectos de mi profesión que de verdad me llenan. Y esos son los que me hacen ir contento a trabajar.