jueves, agosto 24, 2006

Hipocondria


Hay una limpiadora en el hospital (con una turbia historia del pasado), que es una hipocondriaca de coj... de libro. Tiene la rara facultad de aparecer pidiendo que le echemos un vistacito a la tensión o al hombro ese que le duele desde hace tres años, justo en el momento en que la guardia está más colapsada y el que escribe está a punto de estallar. Aparte de ser una freaky de coj... de campeonato, es empalagosa (o pamplinera, como diría Donadoni) hasta decir basta.
Anoche, en pleno apogeo de fracturas, suturas y marrones varios, aparece a ver si le infiltrábamos el hombro. El residente se la ventiló en un plis de muy buenas formas. Yo no hubiese sido tan amable, ni mucho menos.

Reflexión final: para algunos hipocondriacos, trabajar en un hospital debe de ser como para otros quedarse encerrado en una pastelería.

1 comentario:

Ruth dijo...

¡Qué gran verdad! Tengo un familiar hipocondriaco (que no soy yo), al que le abrieron en la esquina de casa una farmacia 24 horas. ¡El paraiso!

Como persona humana que soy, ante la confidencia de alguien que relata una enfermedad y apunta la posibilidad de ir a Urgencias, la pregunta siempre es la misma:
- ¿Conoces a alguien en el Hospital?

Aunque esto dice poco de las ganas de esperar que tenemos, de la paciencia y del respeto hacia las enfermedades de los demás. Cuando nos encontramos mal: NOSOTROS SOMOS LOS QUE ESTAMOS PEOR.