lunes, noviembre 20, 2006

Despertares


Salí el otro día del entrenamiento con ganas de contactar con medicina de verdad. Así que me fui a ver a Donadoni, mi tutor del año pasado, mi tutor para siempre. Pudimos hablar poco, que a las 13:30 aún tenía bastante trabajo. Pero fue tiempo suficiente para darme una gran alegría: mi compañero Sergio, el que tuvo el accidente, tras darle el alta en el hospital de Alicante e ingresar en una clínica de Barcelona... ha mejorado muchísimo.

Se despertó del coma, habla, recuerda, se identifica como médico... lo único, que tiene la parte izquierda del cuerpo un poco más torpe... pero el caso es que, en contra de lo que pensábamos... despertó. Acabó su pesadilla. Yo no soy creyente... pero ante la fe que mostraba su padre... ¿quién es capaz de pensar que eso no tuvo nada que ver? Parece que, finalmente, su Ángel de la Guarda hizo unas llamaditas...

6 comentarios:

MAETTRA de Informática dijo...

Si es que algunas veces los ángeles andan ocupados discutiendo de su sexo, pero al final normalmente siempre reaccionan...

ruvias intelijentes dijo...

huna mui buena noticia, Doc.

abrazos i vesos tropicales!!!

Pare dijo...

Llamitas de luz, brisas de ánimo.
Me llegó tu lamento y hoy comparto tu alegría.
Una palmaeta a la esquena.

Ruth dijo...

Una excelente noticia. Yo, más que pensar en milagros, prefiero creer que la medicina es una ciencia en desarrollo continuo y que aún nos quedan muchas cosas por descubrir.

Yas dijo...

He estado buscando tu blog meses, pues llegue un dia sin saber como, y el caso de Sergio, me dejo pensado un tiempo. Me alegro tanto de su recuperacion.
Yo soy estudiante de Medicina, y mi novio, médico, murio en un mal llamado accidente de tráfico estando de guardia. Bueno, me queda la carrera y nuestro bebe. Me alegro un monton por Sergio, pense en el, y le desee lo mejor.
Algo ha de existir que hace que algunos tengamos otra oportunidad. QUE LA DISFRUTE!!!

Herrdoktor dijo...

Animo. Disfruta de tu bebe, disfruta la carrera y la profesion. Hay agujeros que uno nunca puede volver a llenar, solo aprender a vivir con ellos. Hay que mirar adelante.